
En 1880 Argentina exhibía un Estado nacional consolidado, una economía capitalista en expansión, una sociedad dinámica. Los cincuenta años subsiguientes marcaron logros aún más importantes: un crecimiento económico de los mayores del mundo, la vertiginosa diversificación de la sociedad impulsada por la inmigración y expresada en una modesta pero cierta modernización cultural y un sistema político que trabajosamente buscó su estabilidad en la democracia. La inserción en el mundo fue el motor de estos logros, pero también ella, portadora de crisis económicas e ideológicas, le puso fin en 1930. La generación del ’80, traza teórica y metódica, de una literatura con señales propias, acentúa la coloración europeizante y la primacía cultural de Buenos Aires por antonomasia. Todavía no son significativas las letras de provincia, aunque hay figuras notables como Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), Juana Manuela Gorriti (1818-1892), o Fray Mocho (1858-1903).<br />La corriente inmigratoria de