
¡De lo que me acabo de enterar! Si es que las empresas nos rodean y sus tejemanejes nos importan, y no prestamos toda la atención que querría. Menos mal que la mirilla de mi puerta da al parqué de la Bolsa, y que tengo un micrófono para soltarlo al mundo. ¿Qué mejor forma de enterarte de la actualidad que con ese toque de complicidad y mala idea, pero sin dejarnos nada atrás? Y ahora calla, que te cuento...