
En el 929 el emir de Córdoba Abd al-Rahman III toma la decisión de proclamarse califa y Emir de los creyentes, títulos que ya habían adoptado los omeyas de Damasco y ahora utilizaban los abasíes de Bagdad y los fatimíes del norte de África. De esta manera rompía los débiles lazos religiosos que aún unían el estado cordobés con el Oriente musulmán. Se inaugura así en la España musulmana una etapa de florecimiento inigualable, que la colocó al nivel de los países más prósperos del momento.Cuando en 939 el emir Abd-al-Rahman III se erige como califa, la España musulmana comienza una etapa de esplendor cuyo estandarte será su capital, Córdoba. En esta ciudad coinciden Asbag y Abuámir, dos seres separados por su origen a quienes la historia unirá y separará a lo largo de sus vidas. Asbag, el mozárabe, es un erudito que pronto se ganará la confianza del califa. Gracias a sus dotes diplomáticas, este clérigo aventurero recorrerá tierras lejanas hasta convertirse en el consejero de algunos d