
La Espiritualidad de la Iglesia Católica trata de ser equilibrada entre doctrina y vivencia, entre teoría y práctica, entre contemplación y apostolado.La espiritualidad es la aprobación total de la vida, la aprobación completa, la afirmación sostenida de la existencia, intentando aportar ideas y respetando, claro está, otras variables pero siempre sostenida por la fe.