
La Constitución Política del Ecuador de 2008 es un referente en el reconocimiento de principios y derechos humanos. No obstante, en el actual contexto se perfilan grandes tensiones referidas a la garantía y el real ejercicio de estos derechos, en muchos casos reduciéndose a un simple reconocimiento formal. La respuesta del Estado no siempre se la mira coherente con el espíritu de la Constitución de Montecristi; por el contrario, se observan acciones estatales de restricción y deslegitimación de la defensa de los derechos humanos.En el caso de los derechos de movilidad humana, también se evidencian estas tensiones, a pesar de la vigencia desde hace ya tres años de la Constitución que consagró principios y derechos claves referidos al tema. Estos nudos críticos se traducen en situaciones de discriminación e inclusive de violencia, en contra de personas de otra nacionalidad, contradiciendo la declaratoria del país que d