
Cómo habría podido nadie imaginar que una cosa así iba a suceder? Si cualquiera se hubiera atrevido siquiera a insinuarlo, lo habrían encerrado en un manico mio. Esas tonterías estaban bien para una película de terror de serie B, pero no para el mundo real, el de todos los días, un mundo en el que la auténtica lucha consistía en tener un trabajo con que pagar las facturas para apenas sobrevivir… Sin embargo, sucedió. Tan sigilosamente que nadie, a pesar de los evidentes indicios, creyó que estuviera pasando algo extraordinario. La gente se tragó la información que los gobiernos vertían en los medios, y los medios, demasiado asustados e interesados para otra cosa que no fuera secundar la gran mentira oficial, contribuyeron a que el terror se extendiera por todo el mundo, a tanta velocidad que, cuando algunos intentaron por fin reaccionar, ya era demasiado tarde para nada que no fuera esconderse, y esperar a que sucediera un milagro. Pero no hubo milagros. No hubo salvación, ni program