
Quejarse nunca sonó tan bien, admitir que muchas veces necesitas ese desahogo para empezar a moverte suele ser la parte más honesta de nosotros mismos que quieren que ocultemos. A nadie le gusta admitir que hay problemas, pero apretamos en puños las manos, cerramos los ojos y fingimos no oir así como cuando el avión está por despegar. La turbulencia puede ser aterradora pero significa que vamos en vuelo. Las quejas de Mar te ayuda con el miedo al despegue.