
Emprenderemos un viaje cada día. En cada encuentro, mate en mano, nos dejaremos llevar por los olores de comidas típicas, por la música que expresa el sentir popular. Oiremos las palabras que nos narran sus historias, y vamos a tocar los rostros percudidos por el sol y nos van a estremecer las frías manos de, quizás, algún pintor.La propuesta es: un viaje sensorial al centro de nuestra identidad.