
Lo divino y lo humano. Lo malo y lo bueno. Miserias y maravillas. Cielo y tierra. Moralidad e inmoralidad. El fútbol nos gusta porque se parece a la vida. Fiel aliado que nos ayuda a olvidar y a recordar. Eterno enemigo en las derrotas, pero nunca desterrado ni aborrecido. Hablaremos de fútbol por aquí. O de la vida. O de ambas cosas. Siempre como excusa.