
Los ladrones de libros actuamos en solitario, aprovechando descuidos, utilizando la holgura de chaquetas y bolsos (las ediciones de bolsillo son nuestras mejores aliadas, siempre tan propicias a resultar indetectables a las miradas de los libreros). Pero un ladrón de libros sólo disfruta del valor de su botín cuando lo comparte, cuando se une con otros de su misma condición para hacer circular las palabras que ha ido recopilando en soledad. Aunque leer es un acto esencialmente solitario, los lectores necesitamos a otros lectores con los que conversar sobre la experiencia que nos ha dejado la lectura. La coincidencia y la divergencia de opiniones, el descubrimiento de obras y autores ignorados, las increíbles afinidades lectivas, son experiencias que todo ladrón de libros busca como el aliciente indispensable a su actividad delictiva.Por todo esto, hemos abierto esta vía de comunicación. Queremos que ustedes, ladrones de libros de todo tipo y condición, compartan con nosotros los resul