
Un siglo tan brillante para la literatura mexicana como lo fue el XX no podría haberse registrado sin el trabajo, a menudo incómodo y polémico, de los portavoces de la crítica. En este panorama destaca de manera central el nombre de Emmanuel Carballo, quien nació en Guadalajara el 2 de julio de 1929 y falleció el pasado 20 de abril en la Ciudad de México. Emmanuel, así a secas para quienes participamos mes con mes en la preparación de esta Revista, fue una presencia cercana y una voz viva en nuestras páginas pues nos vino confiando a lo largo delos últimos años sus escritos: revisiones, relecturas, acercamientos a diferentes aristas del espacio literario mexicano, sobre todo el de las décadas de los años cincuenta y sesenta. Poco antes de su lamentable partida nos envió un escrito de extraordinario interés: en él recuenta su relación con el escritor cubano Reinaldo Arenas, el autor de ‘El mundo alucinante’. Por supuesto, incluimos este texto en el expediente que hemos reunido como home