
El 17 de septiembre de 1975 el autor estaba hablando por teléfono durante una tormenta; la línea telefónica fue alcanzada por un rayo y despidió miles de voltios de electricidad en su cabeza y su cuerpo, además de arrojarlo por los aires. Brinkley sufrió un paro cardíaco y murió. Cuando revivió en el depósito de cadáveres, veintiocho minutos más tarde, supo que había vivido una historia extraordinaria.Cuando dictaminaron su muerte, ya viajaba a través de un túnel oscuro, hacia un ser espiritual que lo condujo a una ciudad acristalada bañada en luz y tranquilidad, donde trece instructores angelicales le hablaron de los acontecimientos que estremecerían al mundo antes del año 2000, incluidos el desastre nuclear de Chernobil, la guerra del Golfo y la actual crisis económica de Estados Unidos.Durante su larga y dolorosa convalecencia, no sólo volvió a visitar en sueños a sus consejeros espirituales, sino que descubrió que había desarrollado la capacidad de leer la mente. Catorce años des