
A principios de la década de los sesenta se desarrolló en Argentina una gran afición por las actividades corales en el entorno universitario. En dichos coros se reunían jóvenes de todas las disciplinas existentes atraídos por su afición a la música, celebrándose frecuentes festivales en los que daban rienda suelta a sus inquietudes musicales. Como entretenimiento paralelo a dichas actividades era frecuente que se reunieran varios componentes de cada coro para presentar una actuación en tono claramente humorístico. En septiembre de 1965, durante el festival de coros universitarios celebrado en la ciudad de Tucumán, un grupo de los integrantes de uno de los coros presentó un espectáculo en clave de humor en el que interpretaban a la perfección un concierto de música barroca, formado por solistas, coro y pequeño conjunto instrumental. La particularidad de esta actuación fue que los instrumentos empleados eran "no convencionales", mas bien podrían definirse como unos complicados arti